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EMALCSA: El agua de Coruña / Inicios y crecimiento

Inicios y crecimiento

A Coruña, o al menos la zona centro, inauguró su primera traída de aguas el 1 de enero de 1908

1908: Inauguración oficial

Era el resultado de unas obras que se habían prolongado durante 17 meses y que habían tenido un coste de 2.758.187,70 pesetas (16.577,04 euros), cifra que superaba en 500.000 las presupuestadas inicialmente.

El funcionamiento de la traída era, más o menos, el siguiente: El agua se captaba en el río Barcés, pasaba por las primitivas instalaciones de Cañás (Carral), en las que se trataba mínimamente, y recorría 25 kilómetros hasta el viejo depósito de Monte Alto, construido a 40 metros sobre el nivel del mar y un elemento clave en la red de abastecimiento, ya que desde éste se distribuía el agua a las viviendas de la ciudad.

Pero aunque la traída se inauguró el 1 de enero de 1908 (era alcalde de A Coruña, Juan Sánchez Anido) fue un poco antes, concretamente el 28 de noviembre de 1907 cuando los ciudadanos ya tuvieron plena consciencia de que, al menos algunos, iban a tener agua en casa por primera vez. Porque ese día comenzó a funcionar, en periodo de pruebas, el depósito de Monte Alto.

Cuentan los periódicos de la época que fue toda una fiesta, que se congregaron numerosas personas para presenciar lo que era todo un acontecimiento y que hasta se tiraron bombas de palenque para celebrarlo. Aquel día muchos coruñeses comenzaron a vivir un poco mejor.

Han pasado más de 100 años desde entonces. La ciudad ha crecido. Y también Monte Alto. Pero el depósito sobrevivió. Ya no tiene el esplendor de antaño y está escondido bajo una plaza en la calle Vereda del Polvorín. Pero aún funciona. Eso sí, ahora se limita a bombear el agua que abastece a todo el barrio de Monte Alto al más moderno depósito de El Vigía.


1913: Dificultades de enganche y cierre de fuentes públicas

Aunque la Traída se inaugura en 1908 la mayor parte de los ciudadanos no pudieron disfrutar de ella de manera inmediata porque sus posibilidades económicas no lo permitían. Y es que engancharse a la Traída llevaba aparejado la obligatoriedad de contratar un consumo mínimo de 200 litros diarios. Aguas de La Coruña rectificó, modificó su postura inicial y ya en 1909 redujo a 100 litros diarios la cantidad de agua que había que contratar. Incluso empezó a aplicar descuentos en los costes de alquiler de los contadores y en las reparaciones de averías. Pero ni con esas se incrementaba el número de clientes. Porque había otro problema. Por aquel entonces el coste del servicio iba ligado al del alquiler de la vivienda, de manera que si esta última subía también lo hacía el agua. De este modo, en 1913, cinco años después de inaugurar el servicio, sólo se habían conectado a la Traída el 34% de las viviendas. El número de clientes fue aumentando poco a poco. Así, en 1918 ya ascendía al 50% y en 1926 al 77%. ¿Qué hacía entonces la gente que no utilizaba la Traída? Pues seguía utilizando las fuentes públicas.

Pero en 1913 todo cambió. A Coruña fue presa de una epidemia de tifus. El agua que venía de los manantiales y que los ciudadanos bebían en las fuentes públicas se señaló como el vehículo transmisor de la enfermedad y el entonces alcalde, Folla Yordi, ordenó su clausura. En un principio, junto a ellas, se situaron grifos con agua procedente de la Traída. Pero a comienzos de 1916 se intentaron reabrir las fuentes con algún sistema de esterilización para el agua de los manantiales. Por seguridad, no obstante, se optó porque las fuentes públicas se conectasen a la traída y sirviesen agua del río Barcés.

A finales de ese mismo año, no obstante, el alcalde Puga Pequeño decidió reabrir las fuentes del Viaje de San Pedro. Pero volvieron los casos de tifus y la llamada Junta de Sanidad ordenó el cierre de esas fuentes. En 1922 hubo un nuevo intento de reapertura de las fuentes abortado por el inspector provincial de Sanidad. Aún así, alguna fuente debió de seguir funcionando porque en 1930 reapareció el tifus y se clausuraron las fuentes con agua de manantial. Y definitivamente. Ese año, Aguas de La Coruña se convertía en la suministradora del agua en la ciudad, en exclusiva.


1915: Estreno de filtros lentos en Cañás

Cuando en 1908 se inaugura la traída, la primitiva planta que se construyó en Cañás, una pequeña parroquia situada a cuatro kilómetros de Carral, se limitaba a unas rudimentarias instalaciones (ver foto). En ellas se recogía agua del río Barcés que, luego, se introducía en una pequeña presa con un depósito que amortiguaba la corriente del agua para, de este modo, eliminar parte de los materiales que arrastraba el agua. El objetivo era dejarla más limpia y apta para el consumo. Además, a esta mínima infraestructura para depurar el agua, había que sumarle una pequeña casa en la que residía un guarda que se encargaba de vigilar la planta. Este era el sistema con el que entonces se pretendía depurar el agua. Evidentemente, y debido a la falta de tecnología, se hacía poco menos que de manera testimonial.

Pero esas instalaciones enseguida se tornaron insuficientes y en 1911, Aguas de La Coruña presentó ante el Ministerio de Fomento un proyecto para instalar unos filtros lentos en la planta de Cañás. Eso sí, su construcción (ver foto) se demoró hasta 1915.

Los filtros lentos permitían filtrar 25 litros de agua por segundo y 2.160 metros cúbicos al día, todo un avance para la época. Evidentemente, mejoraba lo que había, aunque pocos años después, en concreto, en 1921, hubo que cambiarlos ya que no permitían cubrir el abastecimiento de agua a la ciudad como Aguas de La Coruña quería debido al crecimiento que había experimentado la ciudad en lo que respecta al número de habitantes. Normal. A Coruña había pasado de los 47.984 habitantes que tenía en 1910 a los 62.022 de 1920. Es decir, que en una década, la población se había incrementado en 14.038 personas.


1925

Nueva planta de Cañás, filtros rápidos y conexión telefónica con Monte Alto

Las primitivas instalaciones de Cañás enseguida se vieron insuficientes para abastecer a A Coruña por lo que pronto se decidió dotarla de filtros rápidos, cuya capacidad (75 litros por segundo y 6.480 m3 por día) triplicaba la de los filtros lentos. Pero la renovación de Cañás no sólo se quedó en los filtros. También se construyeron unas nuevas instalaciones proyectadas en 1922 por Gonzalo Esteban Saavedra que prácticamente se mantienen intactas hoy en día, si bien es cierto que en 1953 se sustituyó el antiguo revestimiento de madera por otro de hormigón.

Pero vamos con los filtros rápidos. En aquella época eran todo un invento. Se utilizaban en América y en Alemania, pero en España, sólo Bilbao y Valencia precedieron a A Coruña en su instalación. Y los filtros rápidos no fueron la única novedad en lo que a depuración de aguas se refiere. Por un lado, se convirtieron los antiguos filtros lentos en cuatro decantadores para separar el fango del agua (desde éstos, el agua era bombeada a los filtros rápidos mediante unos motores de gasoil, uno de los cuales se conserva en las instalaciones de Emalcsa en la Casa del Agua), y por otro, se construyó un edificio en el que se esterilizaba el agua con cloro y otro con instalaciones complementarias compuesto por un almacén, una zona ajardinada, y lo más curioso, una estación telefónica.

Porque en Cañás había un teléfono, que todavía se conserva y que algunos dicen que fue el primero que hubo en A Coruña y su entorno, que se conectaba con el depósito de Monte Alto, que estaba a 25 kilómetros de distancia. Entre ambos había cinco estaciones intermedias para informar con la mayor rapidez posible de las posibles incidencias que hubiese en la red.

La depuradora de Cañás ha perdido protagonismo con el paso de los años en beneficio de la depuradora de A Telva, construida años después. Ahora sólo da servicio a Carral, pero es la depuradora en funcionamiento más antigua de España.


Ciudad Jardín, primer barrio con agua potable

Cuando se inauguró la traída, en 1908, sólo las casas del centro de A Coruña tenían el privilegio de disfrutar de tener agua corriente en sus casas. Sin embargo, tan sólo cinco años después comenzaron las obras de ampliación de la traída. Se empezó por la calle Independencia (en aquellos tiempos conocida como Libertad, Progreso e Independencia), en 1913, aunque el primer barrio de la ciudad que disfrutó de la traída fue Ciudad Jardín.

En torno a 1920 se iniciaba la construcción de esa popular zona de A Coruña. Estaba promovida por la Sociedad Coruñesa de Urbanismo que consideró que el hecho de que las viviendas tuviesen agua corriente ayudaría mucho a su venta. Prueba de ello es que que las casas tuviesen agua era uno de los factores que utilizó para enganchar compradores junto a que también tuviesen luz, gas y que el tranvía llegase a la zona. Por este motivo, en 1925 se construyó un depósito de agua de hormigón de 20 metros de altura y una capacidad de 200 metros cúbicos. El depósito se tornó insuficiente y un año después se construyó otro junto al anterior, semienterrado, también de hormigón, y de 300 metros cúbicos. Su función era abastecer al depósito elevado mediante una estación de bombeo. Ambos depósitos se derribaron en los años 70 del pasado siglo y ocupaban, más o menos, la zona en la que hoy se encuentra el Hospital Modelo.


Tras Ciudad Jardín, la traída se extendió por otros barrios de la ciudad. Así, a comienzos de la década de los 30 del siglo XX, llegó a Os Castros, en donde también se construyó un depósito ya desaparecido, la zona de la calle Caballeros y Monelos y al Campo de Marte. Ya en los 40 llegaría a los barrios de San Roque y A Gaiteira, y en los 50 a Santa Lucía.


1941: El agua comienza a captarse en el río Mero

Nace al depuradora de A Telva (Cambre)

El crecimiento de población en los barrios de A Coruña, como Ciudad Jardín, Os Castros o Monelos, hizo que la ciudad pasase de los 74.132 habitantes de 1930 a los 104.220 de 1940. Lógicamente, este incremento de 30.088 habitantes provocó que los 100 litros por segundo pactados en la primera concesión del ayuntamiento se quedasen pequeños. Había que buscar alternativas para aumentar el volumen de agua para el abastecimiento de la población. Lo primero que se pensó fue en incrementar la concesión del río Barcés a 200 litros por segundo, pero se temió que el río no tuviese esa capacidad de abastecimiento en estiaje. Fue entonces cuando los focos se posaron en el río Mero.

Se estudió el lugar más propicio para captar agua y se eligió la confluencia del arroyo de A Pinguela (conocido también como el arroyo de Sigrás o río Valiñas) con el río Mero. Así, en 1939, se dio inicio a la segunda concesión. Sería en el Mero, en donde se captarían 100 litros por segundo, que, unidos a los 100 captados del Barcés, solucionaban el problema del abastecimiento de agua a A Coruña.

En principio, para trasladar el agua del Mero se utilizó la conducción que trasladaba la captada del Barcés. Eso sí. Había que construir una depuradora, cuyas obras se presupuestaron en cerca de 390.000 pesetas (se subieron las tarifas a los ciudadanos para sufragar los gastos) y su plazo de ejecución en 15 meses. Así, en 1941, nacía la planta de A Telva (Cambre).


1948: Nueva ampliación por el crecimiento de A Coruña

Si en 1940 la población de A Coruña estaba en los 104.220 habitantes, en 1950 se situaba en los 133.844. Es decir, que había aumentado en casi 30.000 personas en una década. Por este motivo, en 1948 se elabora un nuevo proyecto para ampliar el abastecimiento de agua a A Coruña, que estaba en 200 litros por segundo. Elaborado por los ingenieros Ricardo Fernández Cuevas y Fernando Salorio Suárez, el proyecto implicaba la petición de una tercera concesión para llegar a los 375 litros por segundo y una ampliación de la depuradora de A Telva, terminada tan sólo siete años antes. Pero quizá lo más destacado, es que el proyecto llevaba aparejado un importante cambio en la estructura de la red de distribución.

Hasta entonces, el agua que se depuraba en A Telva iba directamente al depósito de Monte Alto, desde el que se distribuía a la población. Pero el crecimiento de la ciudad hacia barrios alejados de este depósito hacía necesario un nuevo sistema que garantizase que el agua llegase con presión a los domicilios y se ideó uno que tuviese un depósito de cabecera (Alvedro) y otro de cola (Eirís) y no sólo uno de cola como sucedía con el de Monte Alto. De este modo, el agua depurada en A Telva pasaría al depósito de Alvedro y, desde allí, al de Eirís, desde el que se distribuiría a los ciudadanos. Al estar ambos depósitos a más altura, se garantizaba la distribución del auga a los barrios altos de la ciudad con la presión adecuada.

¿Pero cómo se iban a pagar esas obras? Aquí estaba el problema. Aguas de La Coruña las presupuestaba en alrededor de 28 millones de pesetas, una inversión que no podía acometer aunque incrementase las tarifas. En 1953 se aprobó la tercera concesión por 375 litros por segundo, pero las dificultades presupuestarias hicieron que el proyecto se retrasase hasta los años 60 en el que se desarrolló, pero ya con cambios como, por ejemplo, la ampliación de la concesión a 575 litros por segundo.


1960: Ampliación de A Telva por el incremento de población

Los años 60 son años del nacimiento de nuevos barrios como los del Polígono de Elviña, el Barrio de las Flores o el Agra del Orzán, que, evidentemente, supusieron un considerable incremento de la población de A Coruña. Así, en 1960, la ciudad se situaba en los 177.502 habitantes, 43.658 más que en 1950. Era necesario, por lo tanto, ampliar la red de abastecimiento y modificar el proyecto de 1948 que, debido a las dificultades presupuestarias, todavía no se había podido poner en marcha. De este modo, se solicitó una tercera concesión de 575 litros por segundo (la de 1948 era de 375) y se procedió a ampliar la depuradora de A Telva. Además, de separar las instalaciones nuevas de las antiguas, en las obras de A Telva, entre otras cosas, se construyeron dos filtros de mayores dimensiones, se aumentó el caudal de las bombas de captación e impulsión, se aumentó el diámetro de las tuberías y se sustituyó el sistema de evacuación de fangos y aguas de lavado para evitar que las crecidas del Mero afectasen al buen funcionamiento de la depuradora. Pero eso no fue todo. El proyecto introducía también algún cambio más como el desvía del sistema de conducción debido a la construcción del Aeropuerto de Alvedro.

La ampliación de A Telva, financiada por el Ministerio de Obras Públicas y finalizada en 1963, supuso una importante mejora en el servicio de abastecimiento de agua potable a la población de A Coruña. Y es que entre A Telva y Cañás se podían tratar ya 725 litros por segundo, lo que suponía dotaciones de 300 litros por habitante y día.


1961: Sada, la primera localidad del área metropolitana con Traída

A Coruña estrenó su sistema de abastecimiento de agua en 1908, pero las localidades de su área metropolitana no disfrutaron de Traída hasta bastantes décadas después. La necesidad de que los vecinos que vivían en lugares próximos a A Coruña tuviesen agua en sus casas comienza a plantearse en 1950 por la Diputación, principalmente, para erradicar los sistemas de abastecimiento insalubres existentes en los núcleos rurales de la provincia.

Pero a pesar de la evidente necesidad de realizar estas obras, no se procedió a construir las Traídas hasta 1959, año en el que se acometió el abastecimiento a Sada, inaugurado en 1961. Sada, en donde hasta ese año los vecinos recogían el agua en pozos como el de la Plaza de San Roque (en la foto), se convertía así en la primera localidad del entorno de A Coruña con Traída. A partir de ese año la Traída empezaría a llegar a otros núcleos urbanos como Culleredo (1965) o Carral (1968).


1963: Primer planteamiento de la construcción de un embalse

El informe Fernández Cuevas

Justo el año que se finalizó la ampliación de A Telva se planteó por primera vez la necesidad de construir un embalse para garantizar el abastecimiento de agua a la ciudad. La propuesta fue del gerente de Aguas de La Coruña, Ricardo Fernández Cuevas, que estimaba que, debido al crecimiento futuro de la ciudad y la demanda de agua de la industria herculina (la Refinería, por ejemplo), había un déficit de 200 litros por segundo en épocas de estiaje (poco caudal en periodos secos del año) del río Mero. Fernández Cuevas estimaba que este problema podía solucionarse si se construía un embalse que ejerciese de regulador del río y ‘guardase’ en cualquier época del año el volumen de agua necesario para abastecer a la población. Como opciones para la ubicación del embalse planteaba dos opciones: en la confluencia de los ríos Brexa y Mero o aguas abajo del Barcés.

Pero para blindar el abastecimiento de agua a la ciudad, según Fernández Cuevas, no sólo había que construir un embalse, también era necesario limitar el consumo industrial de agua, para lo cual planteaba la reutilización del agua utilizada en los procesos productivos, el empleo de agua del mar desalinizada o la depuración de las aguas residuales de la ciudad para consumo industrial. El informe de Fernández Cuevas acabaría siendo fundamental en los posteriores avances realizados en la ciudad en lo que a gestión hídrica se refiere.


1965

La red casi se duplica por el nacimiento de nuevos barrios y Polígonos

La década de los 60 fue la de la creación de nuevos barrios y de Polígonos Industriales. Fue la década en la que se acometió la urbanización del Polígono de Elviña Fase I (Barrio de la Paz), conocido como Barrio de las Flores, y del Ventorrillo, si bien la construcción de este último se prolongaría hasta los años 80. Además, fueron años de crecimiento de otros barrios como el Agra del Orzán o Monte Alto.

Evidentemente, el incremento de la población generó una mayor demanda de agua, con lo que hubo que ampliar la red de abastecimiento. Y no sólo por esta razón. También influyó decisivamente el puesta en marcha de nuevas industrias en A Coruña, que se instalaron tanto en el Polígono de A Grela como en la zona de Bens. Ante esta situación, la red creció. Y mucho. De hecho, casi llegó a duplicarse en apenas 10 años y pasó de los 55 kilómetros que tenía en 1960 a los 102 que alcanzó en 1970.


Luciano Yordi insiste en la idea del embalse

Insiste en la propuesta de Fernández Cuevas de construir un embalse y aconseja hacerlo en Cecebre

El informe de Ricardo Fernández Cuevas de 1963 en el que advertía de la necesidad de construir un embalse para garantizar el abastecimiento de agua a la ciudad hizo que el Ayuntamiento, le encargase a otro ingeniero, Luciano Yordi, un nuevo proyecto de ampliación del abastecimiento, lo que tuvo que hacer en tiempo récord debido a la alarma que generó en el concello el inicio de las restricciones de agua. Yordi lo logró, lo que le valdría la medalla de oro de A Coruña. Yordi tomó como referencia las previsiones de Fernández Cuevas, basadas en un crecimiento de la población sostenido en el tiempo y al mismo ritmo que el que hubo en la década de 1950, que fue de un 30%. A tenor de esos números, la población en 1995 se suponía que estaría entre los 400.000 y los 500.000 habitantes, algo que, evidentemente, no se produjo.

El caso es que Yordi planteó como solución al déficit de abastecimiento que señalaba Fernández Cuevas la construcción de una presa de regulación en Cecebre (en la imagen plano de 1972 en el que se ve el lugar en el que se ubicó el embalse), una nueva estación de tratamiento en A Telva que asegurase el abastecimiento de 800 litros por segundo (en ese momento se trataban entre A Telva y Cañás, 725) y un nuevo sistema de conducción y depósitos. Éste último llevaría el agua desde A Telva al depósito de A Corveira. Desde ese punto, por gravedad, el agua llegaría a un depósito en Elviña y de ahí al de Pena Moa. Estos depósitos, según el ingeniero, cubrirían la demanda de agua de las industrias, pero su coste impidió la realización del sistema que, sí se implantaría, con matices, años más tarde.


inicios_y_crecimiento.txt · Última modificación: 2016/01/20 19:54 por isabel